EL TANGO, EL BANDONEON 3 Y SUS INTERPRETES

$1.290

ZUCCHI, OSCAR D.
EL TANGO, EL BANDONEON 3 Y SUS INTERPRETES
CORREGIDOR

Páginas: 352
Formato: 14*20
Precio: $ 1290.00
Peso: 0.33 kgs.
ISBN: 978-950-05-1739-3

La colección El tango, el bandoneón y sus intérpretes ofrece, en su tercer volumen, un vasto panorama de los cultores del instrumento emblema del tango, pertenecientes a la segunda parte de la Generación de 1910-1925. El enfoque preferencial está centrado en la figura rectora del gran Pedro Maffia, el creador de la mayoría de los recursos y efectos que se concertan en la concepción de una escuela interpretativa, destinada a la ejecución del bandoneón en el tango. Su iluminada tarea se traduce en la renovación de la calidad del sonido logrado, reemplazando aquel sonar aflautado de la guardia vieja, por un toque afelpado que lo identifica y sienta además, como elementos fundamentales, el fraseo y el enriquecimiento armónico, mediante el empleo de acordes de variada complejidad. En esta profunda renovación, contó como aliado invalorable a Pedro Laurenz. A esta modalidad, se pliegan nombres que van surgiendo adornados con matices propios como Enrique Mollet, El francés, uno de los grandes olvidados, que en estas páginas tiene el reconocimiento merecido, al igual que Vicente Romeo y Antonio Romano. Maffia, perfecciona también la escritura de las variaciones para bandoneón, que alienta en su realización a figuras como Luis Moresco, autor de la variación más popular de La Cumparsita o bien Floreano Benavento, que con sus negras manos tejía filigranas en su fueye albo. Ambos cuentan con esmeradas trayectorias en este tomo, al igual que José Rebollini, de avanzada técnica para su época. El período se engalana con la aparición de la primer mujer bandoneonista y directora, Paquita Bernardo, tenue mariposa nocturna asesinada por la lluvia. Otro capítulo recoge las andanzas del fueye nómade de El pibe Miguel Orlando, que recaló en París. Los más tradicionales hermanos Servidio, José, Luis y Alfredo, que en su tiempo tallaron alto, están también en estas páginas, resaltando en sus trayectorias el impulso que dieron a la grabación de Tríos de bandoneón. En similar tesitura se ubican Nicolás Primiani, miembro fundador de la célebre Típica Víctor, El Chino Luis DAbraccio y Nicolás Blois, fueyes con polenta que lucieron en la típica Ferrazzano-Pollero y los hermanos Américo y Emilio Bianchi Los postielli, que entraban siempre como tropas de refresco en las orquestas. El volumen cierra con un capítulo que remarca la avasallante personalidad de Pedro Laurenz y lo significativo de su contribución, junto a Maffia, en la elaboración de una escuela interpretativa del bandoneón tanguístico. Si bien ambos colosos en los comienzos del proceso tuvieron diversos puntos de contacto, ya como primer bandoneón, Laurenz se desprende de ellos y forja una modalidad, en ciertos aspectos antinómica a las pautas fijadas por Maffia. Laurenz trae un mensaje bravío, una sonoridad brillante, su propensión a los stacatos y la maestría de sus cerrandos. Como es norma del plan de la obra, cada semblanza incluye datos biográficos, trayectoria artística, tangografía y discografía.